Cómo limpiar y cuidar tu joyería

Con un buen cuidado, nuestras joyas pueden acompañarte por mucho tiempo y convertirse en parte esencial de tu estilo. Para que siempre luzcan como nuevas, sigue estos consejos prácticos del equipo de CONSTANTIN. Desde cómo limpiar cada metal hasta cómo guardar bien tus collares, aquí te contamos todo lo que necesitas saber para mantener tus piezas favoritas en perfecto estado.

Cómo cuidar tus joyas

Guárdalas correctamente

Conservar tus joyas en un lugar fresco, seco y lejos del sol es clave para que se mantengan en buen estado por más tiempo. Puedes usar desde cajas decorativas hasta platos de cerámica o porta-anillos. Si tienes collares o pulseras largas, lo ideal es un organizador con barras a diferentes alturas para evitar que se enreden. Encuentra más ideas en nuestra guía de cómo guardar tus joyas.

Evita temperaturas extremas
El calor, la humedad y la exposición directa al sol pueden dañar tus joyas, provocando cambios de color o aumentando el riesgo de que se deterioren. Guárdalas siempre en un lugar protegido.

Manténlas secas
Quítate las joyas antes de bañarte, nadar o hacer ejercicio. La humedad acelera el desgaste y puede opacar su brillo. Si estás fuera de casa, un joyero de viaje es perfecto para llevar tus piezas protegidas y organizadas, incluso dentro de tu bolso de gimnasio.

Evita cremas y perfumes
Evita el contacto con jabones, perfumes, cremas como bloqueador solar o lociones corporales, e incluso con el alcohol en gel. Espera unos minutos después de aplicarte productos antes de ponerte tus accesorios. Y si vas a limpiar, lo mejor es usar guantes o quitarte las joyas.

Cómo mantener el brillo de tus joyas con baño en oro

Las joyas bañadas en oro requieren un cuidado especial, ya que con el tiempo el recubrimiento puede desgastarse. Para mantener su brillo sin dañar la superficie, límpialas suavemente con un paño de microfibra o uno sin pelusa. Es importante mantenerlas secas para evitar que el baño de oro se deteriore.

Se recomienda darles un buen pulido cada tres a seis meses, especialmente a las piezas que usas con más frecuencia, como aros o anillos. No es necesario usar productos químicos, toallitas especiales ni líquidos limpiadores. En caso de necesitar una limpieza más profunda, puedes usar un cepillo de cerdas suaves con agua tibia y jabón neutro. Asegúrate de secarlas completamente antes de guardarlas.

Maneja con cuidado los aretes y las joyas con detalles delicados, sobre todo en las partes más finas como los postes o cierres, que pueden deformarse con facilidad. Si lavas cadenas o piezas con muchos detalles, déjalas secar al aire para asegurarte de que no quede humedad atrapada entre los eslabones o en los pequeños relieves del diseño.

Si tus joyas tienen piedras, el cuidado debe ser aún más delicado al momento de limpiarlas. Para consejos adicionales —incluyendo cómo limpiar joyas de plata— consulta nuestra guía completa de cuidado de joyería.